18.4.18

QUÉDATE CON EL.


No voy a pelear por él, mi amor propio no me lo permite, valgo mucho más que eso, soy merecedora de fidelidad y respeto.
No te culpo, sus palabras suelen ser melodía a los oídos y sus besos acompañado de sus caricias son adicción para cualquier mujer, pero no para mí, lo mío si era amor, no adicción, siempre he tenido claro que las adicciones son dañinas, que quitan dignidad y más las que tienen que ver con amor.
Quédate con él, no es el mejor regalo que te puedo dejar, porque él es como una bomba de tiempo, que tarde o temprano también te lastimará
Me han lastimado lo confieso, pero me lastimara más quedarme junto a él, suerte es lo único que les puedo desear, ya que a largo o corto tiempo la van a necesitar.


17.4.18

Hoy se termina la historia que algún día tú y yo escribimos


Me marcho con la cabeza en alto, y sí, con el corazón un poquito roto. 

Seguramente serás mi pensamiento recurrente durante las primeras semanas.
Después de a poco te iré sacando y segura estoy de que algún día vas a dejar de doler.

No, no hay nada que reclamarte.
Ya bastante nos jodimos al final como para amargarnos más con cosas que aunque se sepan ya nada podrán arreglar.

He de decirte también, qué el lugar que ocupabas en mi corazón lo seguirás teniendo, aunque siendo sincera espero cada día sea un poquito menor.
Nuestro café, nuestra cerveza, nuestra música, y hasta nuestros planes... se quedan en eso "Nuestros" y, los guardó. Porque ahora soy sólo yo. Pero en algún momento "fuimos" y con eso me quedo. Con que me permitiste compartir un poquito contigo.
La vida es bella, he inevitablemente lo seguirá siendo aunque tú no estés.
Vendrán nuevos proyectos, nuevas metas, nuevas ilusiones, nuevos amores...
Nuestra historia se acaba aquí, y lo bueno es que no se borra tan fácil como estos mensajes ni como aquellas fotos.
Llámame inmadura si quieres. Pero, ¿Para que torturarme releyendo conversaciones y viendo fotos en donde eramos felices? Son sólo recuerdos, y los recuerdos a veces hacen que algo tarde más en irse.
Y yo ya no quiero que te quedes, ni tu aroma, ni tus manias, ni tu risa siquiera, tampoco el recuerdo de tus manos sobre mi cuerpo. 
Tú te vas, te vas del todo. Porque no quiero creer que aún te tengo, sin ya tenerte.